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lunes, 30 de enero de 2012

II

¿Desde dónde vendrás?

¿Cuándo?
 
¿Desde qué fantástico designio colocarás tu semilla en mí,
vientre cálido y acogedor, para que crezcas y te sustentes?
 
¿Qué mágicos misterios traerá tu mirada, tu olor, tu presencia,
la imperturbable paz de tu existencia?
 
¡Cuántas cosas podré saber a través de ti!
 
¡Cuánto aprenderé con sólo mirarte, olerte, acariciarte...!
 
¡Cómo serás mi maestra, mi guía,
el ser puro e inocente que me entregará 
el don de la vida y la sabiduría!
 
Prometo serte fiel para siempre,
prometo acompañarte en cuanto necesites,
prometo saber alejarme cuando lo precises.
 
Quiero ser el arco a través del cual 
la flecha de tu vida llega a la Vida
y dejar que seas la flecha 
y descubras que también eres el Arquero.
 
Leeremos Momo, La Historia Interminable, El Principito
y El Zoo de Pitus, Juan Salvador Gaviota, El río de los castores...
Viajaremos a mundos llenos de fantasía,
nos disfrazaremos, reiremos, lloraremos...
estaremos juntas, separadas,
seremos consuelo y abrigo
catapulta y atalaya.

Estoy aquí.
Te espero.
No tardes.
Te amo.

Momento


Hay momentos en la vida de una mujer que una sabe, una sabe que ha llegado la hora.
La hora en la que todas las precedentes toman un mágico sentido,
en que una siente que ha caminado siglos, vidas, sólo para esto.
Para ofrecerse, para darse, para entregarse sin condición alguna.
Una lo sabe.
Sabe que lo sabe.
Y entonces todo es ya posible.

I

Quiero tenerte, albergarte, ofrecerte cobijo,
quiero que encarnes a través de mí
y del amor que siento,
quiero darte forma, nombre, vida,
mirarte a los ojos y reconocerme,
saber que en ti habita algo de mí.
 
Quiero ser canal para que llegues.
 
Quiero saber cómo eres.
 
Ver tus ojos, tu cuerpo diminuto
que crecerá con los años.
Tus manos, tu piel, tu olor primero.
 
Me siento preparada para gestarte,
para crecerte, para parirte.
 
Te oigo, te presiento, te intuyo.
Siento como te abres paso por mi cuerpo,
por mis entrañas, por mi vientre.
 
Vienes a visitarme en sueños,
mi mente te percibe,
sé que estás ahí, en algún lado,
preparado también para venir.
 
Aquí estoy, hija mía,
criatura de los cielos,
aquí estoy, te espero,
inauguro la tierra con tu vida.
 
Aquí estoy, dispuesta a darte cuanto soy,
cuanto tengo, cuanto sé.
 
Aquí estoy,
no tardes,
 
Pronto
seremos una.

Tu primera idea

Poema escrito en primavera de 2001, cuando empece la relación con Papá.

Mi hijo te reclama como padre.
Mi hijo, aún no nacido, 
quiere tus ojos y tus brazos,
quiere tu fuerza y tu mente.

Mi hijo te llama desde dentro:
me agita, me subleva, me revuelve.

Se agarra a mis entrañas,
provoca que lo exija,
me hace alzar en armas,
me ordena le dé vida.

Me estira de los pelos, 
se sube y se desliza,
va y viene como naúsea,
vuelve y se regurgita.

No puedo sustraerlo,
pues en mi mente anida,
no así aún en mi vientre,
la única y real salida.

¿Cómo puedo anhelarlo aunque no exista?
¿Por qué alberga en mis huesos y en mi sangre?
¿Por qué si es hijo de Fantasia?

Espero que algún dia fructifique,
deseo que surja algun dia,
agitando nuestro amor como una bandera,
hito o designio de ternura vivida.

Uma, hija, necesitaste una década de amor de papá y mía para llegar. 

Te amo, bella.